El año pasado leí el tan afamado libro de Viktor Frankl, “El hombre en busca de sentido». En sus páginas, Viktor habla sobre lo que vivió como prisionero de campos de concentración. Lo más interesante del libro es que lo narra desde su visión como psicoterapeuta y no como prisionero. 

Desde ese prisma, observando todo con mirada ajena como quien observa una película, él se da cuenta de algo que transcendería en el mundo de la psicología: era el significado que cada prisionero daba a su existencia lo que le mantenía (o no) con vida. En palabras del también neurólogo y psiquiatra:

"Quienes conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo y la capacidad de su sistema inmunológico comprenderán que la pérdida repentina de esperanza puede desencadenar un desenlace mortal".

Los prisioneros encontraban la esperanza en el significado que le daban a su sufrimiento: «estoy sobreviviendo para poder reencontrarme con mi hijo que está en el extranjero», «necesito vivir para terminar la obra científica que he dejado incompleta»…

Esa fuerza (el reencuentro con su hijo o la obra aún por acabar, en estos casos) les mantenía vivos. Esos eran sus PARA QUÉ.

Quien tiene un para qué en su vida es capaz de conectar con su fuerza interior. El ánimo y, por tanto, el sistema inmunológico de las víctimas del holocausto que eran capaces de dar significado a sus vidas, eran más capaces de sobrevivir y anteponerse ante esa brutal deshumanización. Como decía uno de los grandes filósofos del Siglo XX:

"Quién tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo."

Entonces, si para ser más fuertes y resilientes es tan importante darle un sentido a nuestra vida, ¿cómo lo encontramos?

El sentido de la vida, según Viktor Frankl

Según Viktor Frankl, la felicidad o el éxito no se dan cuando los buscamos, sino cuando estamos inmersos haciendo otra cosa. Como él dice, son “la consecuencia de nuestra dedicación personal a una causa mayor que nosotros mismos o […] nuestra entrega a otra persona”. Esto significa que encontramos el sentido de nuestra vida cuando transcendemos (vamos más allá de) nuestra individualidad.

En concreto, en su libro sobre Logoterapia, el escritor austriaco comenta que hay 3 formas de encontrar el sentido de nuestra vida, siendo la tercera la que experimentaron los prisioneros de la Alemania nazi:

  1. A través de un trabajo o la realización de una obra.
  2. A través del encuentro con el amor.
  3. A través de la actitud que tomamos ante un sufrimiento que es, irremediablemente, inevitable.

Los 4 pilares para vivir una vida con sentido

Otra perspectiva interesante sobre el sentido de la vida es la de la filósofa y escritora, Emily Esfahani. En su entrevista para BBVA Aprendemos Juntos, ella habla de 4 pilares para vivir una vida con más sentido.

1. Pertenencia

Este primer pilar hace referencia a la importancia de tener interacciones sociales con personas que con las que tengamos cierta conexión íntima en la que ambas partes sienten que la otra las ve, las valora y las escucha. Este pilar nos da esa sensación de “yo soy importante para los demás”.

2. Propósito

«Es la parte del sentido que nos guía hacia el futuro”. Un propósito puede ser desde criar a tus hijos hasta encontrar una cura para el cáncer. También se puede encontrar en las pequeñas cosas como estudiar o ayudar en las labores de la casa, siempre y cuando conectemos esas acciones con algo más grande. Por ejemplo: «yo limpio en casa PARA ayudar a mis padres» o «yo estudio PARA poder ser escritor(a)».

3. Trascendencia

“Las experiencias trascendentes son momentos en los que te sientes por encima de los ajetreos cotidianos de la vida y que estás conectado a algo mucho más grande que tú”. Por ejemplo, podemos tener este tipo de experiencias cuando conectamos con la naturaleza, cuando estamos ante algo que nos inspira como un atardecer o una película, cuando meditamos, cuando bailamos…

4. Narrativa

“La narrativa trata de la historia que nos contamos sobre nosotros mismos, sobre cómo hemos llegado a ser la persona que somos hoy”. Como incide Emily en este cuarto pilar, cuando somos conscientes de estas historias, podemos «editarlas». ¿Para qué querríamos modificarlas? Por ejemplo, cuando nos sentimos estancados y no vemos forma de avanzar.

Según la filósofa, no tienes que tener los 4 pilares para poder vivir una vida con sentido. Pero, como ella aclara, “en situaciones complicadas en la vida, la gente que tiene más pilares es más fuerte y resiliente para atravesar esos momentos difíciles”.

La perdida de sentido en la sociedad actual

Vivimos en una sociedad con altos índices de cortisol (la hormona del estrés). No lo digo yo, lo dicen expertos como la psiquiatra Marian Rojas-Estepá, la autora de libros superventas como “Cómo hacer que te pasen cosas buenas” o «Encuentra tu persona vitamina». Y existe una fuerte correlación entre el estrés y la enfermedad ya que el estrés inflama el cuerpo, debilitándolo. Profesionales mundialmente reconocidos como el Dr. Gabor Maté ya lo advierten desde hace tiempo: el estrés «oculto», como lo llama él, nos está enfermando.

Las enfermedades autoinmunes o mentales están en aumento. Entonces, si darle un significado a nuestro vida ayuda a subir las defensas de nuestro sistema inmune, ¿significa esto que hemos perdido el sentido de vivir?

Según Emily Esfahani, sí. En sus palabras, el incremento de enfermedades mentales «está motivada por la ausencia de sentido en la vida de la gente y no tanto por la falta de felicidad”. Por tanto, “la investigación parece indicar que, sea cual sea el vacío que sentimos, lo único que puede llenarlo es el sentido de la vida”.

Para Viktor Frankl, el sentido era la fuente de esperanza, por lo que sin sentido, ¿qué es lo que queda? Desesperanza. En Auschwitz quien perdía la fe en el futuro (en su futuro) se dejaba morir. Perder el sentido de su vida, por tanto, significaba abandonarse a la muerte. Sus aprendizajes han sido un gran regalo. Ahora ¿cómo vas a aprovecharlos?

Espero que este artículo te dé las pistas necesarias para emprender el camino de vuelta a lo que da sentido a tu vida ❤️.

Quizá te interese