Veo a muchas personas sensibles sufriendo en sesión y achacando su sufrimiento a la sensibilidad que las caracteriza. Pero su alta empatía y la profundidad con la que ven el mundo no es una debilidad, es una fortaleza que nadie les enseñó a valorar.
Espero que esta entrevista que di para Radio Onda Cero (OC) Madrid te ayude a entender cuál es la causa real del sufrimiento que tantas personales altamente sensibles cargan. Y puedas mirar tu sensibilidad con la amabilidad que te mereces.
Jorge Granullaque (Programa ‘Más de Uno’ de Radio OC): Para que no haya malos entendidos, ¿qué se entiende o cómo se define ser sensible?
Andrea Bontempi: Voy a empezar comentando asociaciones muy típicas que se hacen erróneas sobre la sensibilidad. Por ejemplo, se suele confundir con la sensiblería, con ese sentimentalismo exagerado o hasta fingido, como si la persona exagerara sus emociones para llamar la atención.
También se relaciona demasiado a menudo con la debilidad de carácter, cuando la debilidad de carácter es una falta de autoestima que se construye en la infancia y no tiene que ver con cómo procesa la información el sistema nervioso de la persona.
Porque la sensibilidad tiene que ver con esta última parte, con cómo procesa la información que le llega del entorno, no con cómo la expresa o qué hace con ella. Esto tiene que ver 100% con la educación recibida cuando eran chiquititos, cómo aprendieron a expresarla.
De manera que una persona sensible se va a ver más afectada, más fuertemente impactada por una vivencia.
Por ejemplo, un niño o niña que ha sufrido maltrato o, simplemente, ha tenido padres poco afectivos, va a ser marcado o marcada más que un niño menos sensible. Pero también van a ser personas a las que cosas buenas las impactará más, algo que es muy positivo, como una película emotiva o un bonito amanecer, una charla con un amigo…
De manera que no es débil quien siente con mayor intensidad sus experiencias. Puede ser una ventaja, pero depende mucho del entorno en el que se mueva la persona y cómo haya aprendido a relacionarse con su sensibilidad.
Jorge: ¿Y de dónde crees que puede venir esta creencia de que ser sensible es ser débil?
Andrea: Si te fijas, en nuestra cultura no se valoran demasiado las carreras de humanidades como la historia, filosofía, sociología, antropología, o las carreras artísticas. Incluso hace unos años hubo un debate mundial que se planteaba reducir o hasta eliminar estas carreras de humanidades y las artes por su baja empleabilidad.
¿Y por qué hablo de estas carreras humanísticas y artísticas? Porque son carreras que, en esencia, comparten los mismos atributos que tiene la sensibilidad. Son carreras que conectan con lo emocional, que se hacen grandes preguntas acerca de la humanidad como hacia dónde vamos. Y que ponen el conocimiento al servicio de algo que va más allá de lo práctico y de lo útil.
¿Y por qué utilizo esta analogía en concreto? Porque refleja muy bien el hecho de que vivimos en un sistema utilitario, que busca la utilidad y la inmediatez por encima de la sostenibilidad, por encima de la contemplación, por encima de la profundidad.
Es una visión más cortoplasista y choca frontalmente con la sensibilidad y con las características de la sensibilidad.
La buena noticia – siempre me gusta dejar una pequeña guindilla de esperanza cuando hago este tipo de comentarios – es que siento y veo que están cambiando las cosas. Está habiendo una revolución interna en la sociedad que comienza a hacerse grandes preguntas acerca de hacia dónde va el mundo y qué podemos mejorar en nuestro bienestar.
Jorge: ¿Qué nos aporta el ser más sensible para las personas que no están tan en contacto con su propia sensibilidad? ¿Por qué deberían desarrollarla?
Andrea: Aporta muchísimas ventajas que es importante que comencemos a valorar y a entender, sobre todo, porque hay mucho malentendido sobre este tema de la sensibilidad.
Una de las cosas que, para mí, es súper importante es que la sensibilidad te conecta directamente con tu creatividad. Y la creatividad no es sólo para pintar un cuadro bonito, la creatividad es para ser una persona resolutiva, conectar ideas inconexas y resolver problemas complejos, para pensar más allá, ‘out of the box’ (pensar más allá de la caja).
Otra cosa que tiene la sensibilidad es que te permite conectar con las personas de manera más profunda. Y esto para el bienestar de uno es súper clave e importante: crear esas conexiones significativas con el otro.
Otra característica, que también es una ventaja, es que las personas sensibles son más conscientes de sí mismas, es decir, tienden a hacerse preguntas más profundas. Esta autoconciencia facilita muchísimo el camino hacia una verdadera plenitud.
Y lo último, que siempre lo resalto porque es importante entenderlo y creo que es fundamental, es que disfrutan mucho con las pequeñas cosas: con ese pequeño amanecer, ese abrazo, esa conversación, de manera que las experiencias positivas las impactan más que a otra persona que no sea así de sensible.
Jorge: ¿Cómo podemos desarrollar nuestra sensibilidad o cómo puede una persona altamente sensible vivir su sensibilidad con más equilibrio desde tu experiencia, como profesional que trabaja con PAS?
Andrea: Diré un concepto que para mí es clave: vacía tu vasija mental.
Nuestra mente es como un recipiente que va almacenando información a lo largo del día: todo lo que sientes, todo lo que experimentas, todo lo que aprendes, lo que piensas, lo que consumes, todo eso va llenando tu vasija.
Y lo que ocurre a día de hoy es que pasamos de trabajar todo el día, a mirar el móvil, a consumir información, a aprender un idioma, a chatear con un amigo, a ver una serie… Si te fijas, no hay tiempo para desaturar esa vasija que se ha ido llenando con tanto estímulo a lo largo del día.
Y esta saturación te lleva a pensar con menos claridad, todo te parece un mundo, estás más irritable. Te vuelves incluso más agresivo, agresiva, o más neurótico. Y esto además se magnifica muchísimo si eres una persona altamente sensible porque llegas a ese punto de saturación con más facilidad que una persona que no lo es.
De manera que para mí la clave es crea momentos de aburrimiento en tu día. Momentos de aburrimiento que también puedes llamar momentos de contemplación, de ver el mundo a través de tus sentidos.
Y aquí ayuda muchísimo el mindfulness que, al final, te ayuda a cambiar ese foco de atención de tus pensamientos, en los que vivimos todo el día, a enfocarte en tus sensaciones presentes, anclarte al presente.
Y también actividades creativas, como la escritura, pintar, cantar, pueden ayudar mucho a aterrizarte, sentirte más en tu piel y a volver al momento presente.
Lo importante es que si realizas esa actividad creativa, no busques ningún resultado específico, porque ahí ya caerías en esa tendencia a buscar una utilidad para todo. Simplemente goza el momento presente y devuelve tus sentidos a lo que estás sintiendo en ese momento.

Si quieres dejar de vivir tu sensibilidad como una carga y empezar a habitarla con consciencia y aceptación, aquí tienes mis sesiones disponibles.