Si prefieres el formato video, en esta entrevista hablo del people pleasing (también puedes escucharlo en formato podcast en Spotify aquí)

People pleasing es un término en inglés que se traduce como «persona que busca agradar a los demás». Describe una manera de actuar que es poco saludable.

Si te comportas como un(a) people pleaser, tenderás a perderte a ti mismo o a ti misma en las relaciones porque, programado en tu inconsciente, está la necesidad de complacer al otro, incluso a costa de tu propio bienestar.

Caes en este comportamiento de excesiva complacencia cuando lo que respondes o lo que haces, lo haces por agradar al otro sin pasarlo primero por el filtro de lo que quieres y necesitas tú. El principal problema de la persona people pleaser es que está tan pendiente de lo que el otro siente o necesita, que acaba desconectándose de sus propias preferencias y necesidades.

David Corbera, psicólogo y director académico del Enric Corbera Institute, indica que este tipo de comportamientos responde a una carencia de la persona, una carencia afectiva:

«Tiendes a ver y a atender a los demás por tu carencia.»

David Corbera

Frases típicas de un(a) people pleaser

Como dice la Programación Neurolingüística (PNL), el lenguaje que utiliza una persona refleja cómo esta persona ve (interpreta) el mundo. Por tanto, cómo se expresa nos da pistas sobre sus limitaciones y bloqueos.

En el caso de las actitudes people pleasing, hay ciertas expresiones verbales que indican que la persona puede estar cayendo en este tipo de comportamientos, por ejemplo:

  • “Perdona por molestarte” o “no quiero molestarte”. Cuando hay un excesivo cuidado por no molestar o incomodar al otro, puede haber un exceso de complacencia enmascarado de amabilidad.
  • Dicen “Lo que tú quieras” habitualmente. Ya sea porque les da miedo decepcionar o disgustar al otro, a través de esta expresión delegan la toma de decisión en la otra persona. Así se protegen de posibles consecuencias.
  • Dicen «lo siento» muy a menudo. Se disculpan porque sienten que importunan al otro. Esto indica una baja autoestima en la persona.
  • Piden permiso con mucha frecuencia con frases como “¿Te importaría…», «¿Te parece que…?» «¿Quizá podríamos…?” en vez de decir de manera directa lo que quieren o necesitan.
  • Hablan de manera indirecta o poco clara. Ej. Dicen “¿Y si pasáramos primero por la casa de mi madre…?» en vez de decir «Necesito pasar por la casa de mi madre antes de…» o «¿No prefieres que vayamos a un vegetariano a comer?» en vez de decir «Cariño, no me apetece comer carne hoy, ¿Qué te parece ir a un vegetariano?»
  • Mienten a menudo sobre lo que sienten u ocultan lo que les pasa: «No me pasa nada, de verdad» (cuando algo les ha afectado), «Sí, me parece bien» (cuando les parece mal o no están convencidas), «A mí también me apetece» (cuando, en el fondo, no les apetece).

El precio del people pleasing

Detrás de este comportamiento excesivamente complaciente o people pleasing hay miedo: miedo a que la otra persona nos rechace o nos deje de querer. La forma que tiene la persona people pleaser de asegurarse de que la otra persona la acepte es actuar, hablar y hasta moverse de una forma que encaje con el otro, siempre procurando no importunar, contrariar o incomodarle.

El problema de esta manera de actuar es que resulta AGOTADORA. Estar atento o atenta constantemente a las necesidades y expectativas del otro, con el miedo de ser rechazado activo de fondo, es agotador.

¿Cómo vas a dirigir tu energía hacia aquello que es importante para ti y para tu bienestar si tienes tu energía enfocada en lo que quiere y necesita la otra persona?

Por otro lado, para evitar a toda costa una posible confrontación o reacción incómoda, el/la people pleaser tiende a suavizar o endulzar su carácter. Y esto significa anular habilidades que son clave para el bienestar humano como son la comunicación asertiva o el autocuidado emocional.

Señales de que eres un(a) people pleaser

Aquí enumero seis señales que te ayudarán a identificar si entras o no en el perfil de people pleaser, aunque puede haber más. Las seis tienen en común la FALTA DE HONESTIDAD y una COMUNICACIÓN POBRE:

  1. Dices que sí a menudo cuando te gustaría decir que no.
  2. Sueles callar tus opiniones o hasta das la razón al otro solo para evitar confrontación o reacciones incómodas.
  3. No reclamas tus derechos ni defiendes tus ideas. Por ejemplo, el camarero te trae el café frío y tú no dices nada o tu jefa te dijo que te subiría el sueldo en un año y, a pesar de que ha pasado un año y medio, tú aún no te sientas a hablarlo con ella.
  4. No sueles comunicar lo que sientes. Por ejemplo, tu pareja hace algo que te molesta y tú no dices nada. Cuidado con tragar tus emociones porque te puede llevar a guardar resentimientos o a tener actitudes pasivo-agresivas.
  5. Te cuesta pedir o expresar lo que necesitas. Un ejemplo: necesitas pasar un fin de semana descansando y en calma, pero en vez de pedírselo a tu pareja, te amoldas a sus planes.
  6. Escuchas mucho y hablas muy poco. ¡Atención con esta señal! Aunque escuchar es una importante cualidad humana, puedes estar usándola para protegerte: cuando te quedas callada o callado, te expones menos a que te juzguen o a no gustar a alguien.

¿Te has reconocido en más de una señal? Al final de este artículo, te dejo algunos tips para salir del people pleasing.

Esta es la razón por la que sigues people pleasing

El people pleasing parece una cualidad no muy grata de tener, ¿verdad? ¿Quién quiere ser un people pleaser? Entonces ¿por qué caemos en estos comportamientos?

Detrás de cada actitud o comportamiento, especialmente los que nos cuesta dejar atrás, hay una recompensa. Por más que algunos comportamientos te puedan resultar dañinos para ti, sigues manteniéndolos porque obtienes algo a cambio.

¿Qué ganas con el people pleasing? Aquí te doy algunos ejemplos:

  • Caerle bien a todo el mundo, es decir, reducir al máximo posible los juicios y las críticas dirigidos hacia ti.
  • Evitar que te rechacen o te dejen de querer.
  • Recibir halagos que te hagan sentir especial o querida/o o reconocimiento por tu amabilidad y disposición para ayudar como: «es que eres un sol», «siempre estás ahí para los demás. ¡Qué buena persona eres!», «Eres tan atenta/o siempre, siempre con una sonrisa», «Eres un buen amigo»…
  • Sentirte bien contigo misma/o aunque solo sea en el momento. Las personas que hemos tenido la autoestima baja, hemos caído en este comportamiento más de una vez ya que es una manera de inflar nuestra autoestima. El problema es que se desinfla rápido, a no ser que encuentres a una nueva persona que la vuelva a hinchar.

No puedes caer bien a todo el mundo

La realidad es que siempre habrá alguien a quien no caigas bien. Si te ocultas en tu pelaje de people pleaser, no se hará evidente este hecho, pero no significa que no sea cierto.

Cuando comienzas a despertar tu poder personal y a expresarte de manera directa y asertiva, en lugar de suprimir tus emociones y necesidades, provocarás reacciones emocionales en los demás, tanto positivas como negativas. Esta es una realidad inevitable. Cuanto antes empieces a aceptarlo, antes podrás deshacerte de tus actitudes complacientes.

¿Sabes la típica frase de “si hablan mal de ti, es que estás haciendo algo bien”? Pues hay parte de razón en esta frase. Cuando las personas dejan de mostrarse indiferentes hacia ti, es señal de que estás comenzando a recuperar tu presencia y autenticidad.

Por último, ten en cuenta que toda interacción humana genera fricciones y alianzas, gustos y disgustos. Las personas people pleasers tienden a sentirse responsables de las emociones del otro, sobre todo, las personas altamente sensibles (PAS) por su alta empatía y su capacidad innata de sintonizar con lo que siente el otro. Pero, recuerda, no es tu responsabilidad cómo se siente o reacciona la otra persona.

3 acciones para recuperar tu voz y romper el círculo de complacencia

Ahora, para recuperar tu voz y romper con el ciclo de la complacencia, necesitas cultivar dos habilidades que, aunque parezcan estar dormidas dentro de ti, están presentes. Solo requieren práctica y constancia para que ese músculo desentrenado vuelva a activarse:

  1. Fortalece la conexión contigo misma/o. Así serás capaz de devolver el foco a ti cuando notes que está siendo absorbido por la otra persona. Para hacer esto, te recomiendo dedicar unos minutos al día a sentarte en silencio y sentir cómo entra y sale el aire en tu respiración. Aprovecha ese ratito contigo a salir de tu mente y volver a tu cuerpo. Tu cuerpo es tu ancla. Te permite volver a ti cuando lo necesites. Utiliza tus cinco sentidos para hacerlo (vista, oído, tacto, gusto y olfato).
  2. Reconoce tus límites. El Cuaderno de Trabajo «Tu Bienestar emocional Importa» te será de gran ayuda. Puedes descargarlo gratis aquí.
  3. Entrena el «no» y ejercita la puesta de límites. Aprovecha cada pequeña oportunidad para hacerlo, por ejemplo, cuando te llaman las eléctricas en medio de tu siesta y a ti no te interesa lo que te están vendiendo. Cuando tengas que marcar un límite, para salir de tu respuesta habitual automática, aplica la técnica STOP:
    • (S)ilencio: Para antes de actuar o responder.
    • (T)ranquilízate a través de tu respiración: la respiración te conecta a ti.
    • (O)bserva: observa las sensaciones en tu cuerpo, tus pensamientos y el impulso que te nace de hacer lo que estás acostumbrada/o a hacer: complacer. Obsérvalos sin juzgarte, con curiosidad.
    • (P)rocede: decide cómo vas a actuar de manera consciente.

Nadie nace aprendido. Salir de estos comportamientos requiere tiempo, autoreflexión y autoconocimiento. Invierte tiempo y recursos en conocerte: no puedes cambiar aquello de lo que no eres consciente.

Si necesitas ayuda, yo estaré encantada de acompañarte.

Y, recuerda, al principio te resultará incómodo este cambio de actitud en ti y te sentirás culpable por cómo reacciona el otro. Es normal. Tú sigue adelante. Recupera tu voz y comienza a escucharte. Es cuestión de rodaje.

Y no lo olvides nunca: tú también eres importante.

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